LA ÚNICA FRONTERA

Si tan sólo te hubieras perdido
te llegaría en sueños el murmullo
de una voz inconfundible
y tal vez sabrías distinguir
la vida que germina, indefensa,
bajo el terruño de las palabras
que mi boca no ha llegado a pronunciar.
Todas las criaturas que me habitan
recorren la frontera que fundaron
tus silencios, tus pasos, tus palabras.
La que inaugura el mundo y establece
los límites, crea los mares, da luz
a los astros, escribe mi destino.
Sería fácil decírtelo con la mirada
si el río que fluye se detuviera
un instante entre tu cuerpo y el mío.
Donde el alma desnuda reconoció,
inequívoca, la pulsación de su origen.
Donde el alma se nubla. Donde nace.
Si tan sólo te hubieras perdido.

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