ESTAR AQUÍ

                   Importemo-nos apenas com o lugar onde estamos.
                   Há beleza bastante em estar aquí e não noutra parte qualquer. 
                                                                                                                                                                    ALBERTO CAEIRO

Aquí sentado, de madrugada, cuando la muchedumbre
duerme todavía ajena al ruido, felizmente olvidada
de cualquier amenaza, escribo en paz
sin otro anhelo que sentir el pulso de la vida.
Entra una luz desperezándose, humilde, casi niña,
por la ventana y es bastante milagro recibirla
con gratitud, apreciar su tímida belleza,
tener conciencia de que existe por sí misma,
abrirle el alma e incorporarla al sueño
como un acorde necesario que complete
allá dentro la melodía del corazón,
que late indefinida y frágil como el ala
de un insecto atraído a la trampa
de una gota de miel en la encimera.
Quizá no traiga el día otro regalo
que la pura existencia de esa luz
que nada exige de nosotros, los distraídos
de la vida, los descarriados de sí mismos,
nada salvo el gesto hospitalario de aceptar
su visita de buen grado y ofrecerle, con el café,
una mirada limpia, el tarro del azúcar,
el silencio tranquilo de la casa
o el bullicio inocente, imperceptible casi,
con que amanece el alma esta mañana.

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