LA TRANSPARENCIA

Quién eres, aire, si te evaporas en un soplo
y dejas en la piel la sequedad más temible,
si abres en el alma, al despedirte, las esclusas
por las que se pervierte la verdad
que se encendió cuando llegaste.
Quién eres, aire, si te borras del mapa
de mis sueños, si no vuelves a labrar
el dorso de mis manos,
si no rozas mi nuca, si no mueves
con cuidado los velos de mi vida,
los visillos del cuarto donde leo,
si no duermes muy cerca
para que pueda yo escucharte decir
en un leve murmullo unas palabras,
buenos días, amor, cada mañana.
Quién eres, aire, si no eres.

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