LA FUENTE DE LA VIDA

Si la aguja del sol demorara su caricia
en el badén en sombra de tu espalda,
si el tiempo se atreviera a reordenar
los acontecimientos, la savia de los sueños,
los recuerdos mejores que te han hecho quien eres,
si cambiara el orden de las cosas y la crueldad
de la vida pudiera restañarse
con la humildad de un gesto cotidiano,
como si un balde de agua, plaff,
se llevara la ponzoña y la puerta se abriera
para dar paso al cielo de tu risa, para ver
en tus ojos el decidido asombro,
la vida sin grilletes del que llega
a su debido tiempo al final del viaje.
Si fuera el sol el faro que guiara tus pasos,
si te bañara cada día el rostro y te pusiera
sobre la frente la luz de la sabiduría
y la paciencia, si te abrazaras a la vida
como las olas se desparraman en la arena
eternamente, desde el principio de los tiempos,
si de verdad pudieras acercarte a la fuente
despojada de miedos, dueña de ti, sin lastre
de duda en las entrañas,
                                                      quizá absorbieras
el resplandor de mi alegría
en el agua que cae sobre la tierra.

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