PASEO CON ÁLVARO DE CAMPOS

                           E hoje não ha mendigo que eu não inveje só por não ser eu.
                                   ALVARO DE CAMPOS



Ausente casi la noción de sufrimiento,
he sido el que nunca he sido
en la misma mesa de trabajo
donde nadie ha podido jamás reconocerme;
he besado, con los ojos cerrados,
el ala de un gorrión,
la guitarra de João Gilberto,
la puerta de una alcoba que ya no existe
en la casa de mis abuelos,
el hombro desnudo de la madrugada,
la arena caliente de una playa solitaria
en el minuto previo a su desaparición;
he pasado unas horas
en la sala de tratamiento oncológico
de un hospital público
con la conciencia desnuda
de no ser yo mismo, sino los otros,
todos los otros:
el que recibe, con pánico incurable
en la mirada, gota a gota,
el veneno que puede aplazar el desenlace,
el acompañante confundido,
el que no sabe qué hacer para aliviar el daño,
el corredor y la liebre,
la célula culpable, el núcleo del tumor
y el aliento vital que se rebela,
el que se ha ido
y el que vuelve con las manos vacías,
la celadora y el enfermo;
he leído despacio sin entender apenas
el verdadero significado de las palabras,
he removido en lo más oscuro de la conciencia
el cofre misterioso
de los sueños
sin encontrar el hilo del que tirar
para encontrar la ruta
que dé cuenta de la vida aunque no la justifique.
No ha rozado mi existencia la voz de nadie
durante horas y sin embargo palpitaba
allá dentro, allá lejos,
el temblor de una estrella sin nombre,
el murmullo intraducible de las cosas
que se transforman en aliento
para esquivar a la muerte.

A última hora he salido a caminar
por las calles sin gente.
Para estirar las piernas. Para escuchar, suave,
la bellísima canción del aire. Para pedirle al viento
que se lleve, con la bruma que obstruye
el normal funcionamiento del cerebro,
el pensamiento mismo, la costumbre
o el vicio de pensar.
Para librar al alma de los azotes de la luz,
de la vida sin vida y del combate.
Para ser, por un instante, el mendigo
que ni siquiera tiene envidia de no serlo.

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