Último baile

Cuando la muerte baile ya
cada mañana
como una flor en la ventana
y el corazón se acople sin rencor a su vaivén,
el dolor sólo será una huella en el camino
que seguirán, indóciles, eternos,
los que vienen detrás
con un vigor que para ti será emoción
sin adornos
                      porque en tu aliento
latirá −nube que pasa− la piedad
de quien ha sido
apasionado huésped de la vida
cada día y ahora está cerca
de llegar al final 
                               sin lamentarlo.

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