Una pequeña ola en tu memoria

                                  Todavía duermes contra mí, amado,
                            como si nada hubiese ocurrido,
                            tiemblo,
                            pequeño habitante de un paraje que nunca fue mío.
                                     MIYÓ VESTRINI

Ya no duermes contra mí, grano de arena,
pequeña flor salvaje que diste la vida
literalmente
en cada respiración, en cada grito silencioso
frente al cristal, en cada salto en el vacío,
diste toda la vida
cada vez
                      dejándome en la piel
aunque ahora ya no estés, habitante de la sombra−
el surco árido de la ausencia y la verdad sin trampa,
rescoldo puro, del deseo.

Ya no duermes contra mí, gota de agua,
ola profunda que nunca se retira,
pero te duermo yo fielmente
cada noche
aunque tu nombre sólo de tarde en tarde
resuene en el errático vaivén
de las conversaciones.
Ya no duermes contra mí pero me habitas,
célula inolvidabe, como tú querías.

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