Alborada

Todo es provisional, como la vida.
La lluvia vengativa
que cae en tromba sobre el asfalto sucio,
las ganas de escapar hacia otro nido,
la tenaz pesadilla que a todos nos persigue,
el cuarto oscuro, la luna llena, el sonajero
de olas y campanas
que oíamos de niños con la boca abierta,
el deseo de ser lo que no somos
y también lo contrario, la costumbre
y la escapada,
la noche misma con sus pasadizos
de sombra hacia la sombra.
Todo provisional,
                                     el sol de mayo
y la tormenta que arranca del alma
puertas y ventanas. La humilde vida
que no siempre hace trampas, que no engaña
cuando mira de frente
y nos convence de que, a pesar de todo,
es muy recomendable la alegría
de mantenerle el pulso.
                                                   Por si la flauta suena.

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