Coser y cantar

Qué fácil encontrar, a media tarde,
el hilo de la vida verdadera,
el milagro feliz de lo que existe
sin depender del sol o de la lluvia,
invisible y eterno como el aire,
como una huella nueva en el asfalto,
como el canto de un mirlo de la infancia
o una flor solitaria entre las piedras.

Qué fácil y que raro cada día
que pasa, descosido, sin apenas
acercarse, aunque sea un instante,
al tierno corazón de la madeja.


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