Haber sido

Cómo saber en qué desmonte
una zarza afilada nos derramó la sangre
al despojarnos de un fragmento de piel
que nos identificaba.

Cómo reconocer cada caricia,
cada herida, la vaciedad de un sueño,
la trampa de una palabra, cómo atribuirles
el valor que reivindican en silencio.

En qué momento, siempre tarde,
empieza a abrirse paso la conciencia
de que nos desconocemos.

Cuántos he sido
hasta llegar a este que escribe
en una noche de soledad inmaterial,
ni siquiera humana, fuera del tiempo,
cautiva de la sombra
de lo que no ha llegado a ser. 

Qué extraño papel juegan
los cuerpos apagados
y las almas
en los vaivenes de la vida.

Quizá sea verdad que nunca somos
lo que hemos sido, que cada día
es una existencia diferente
y las angustias y los sueños 
que se vertieron en la noche
le corresponden a otro,
un desconocido que se aleja de nosotros
y se borra del mundo sin que nadie lo advierta,
como un juego de manos o una estela en el agua.

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