De madrugada

El hilván de la última palabra
que se quedó temblando
anoche, a remolque del sueño,
como si habitara en la médula
del tiempo, se eleva ahora
como una cometa de colores
hasta perderse más allá de las nubes.
Deja una estela de emoción
en la mirada, un arcoiris
palpitante jugando al escondite
con la lluvia.
                       El rumor
del universo se columpia en el aire
para darle a cada cosa
su merecida dosis de misterio.

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